Revista Interuniversitaria Pedagogía Social

viernes, junio 23, 2017

 FONA 2016
 
Lanzamos la 21ª edición del concurso del Fondo para el Fomento y Desarrollo de la Producción Audiovisual Nacional (FONA), para proyectos de producción audiovisual.
 
El FONA tiene por objetivo apoyar, fomentar y dar a conocer la producción de contenidos audiovisuales, a través de incentivos económicos y la posibilidad de proyección al público.

En la 21ª edición de este concurso serán premiados cuatro proyectos de producción audiovisual, dos ficciones$ 2.800.000 cada uno– y dos documentales$ 1.400.000 cada uno–.
Pueden participar empresas nacionales de producción audiovisual, realizadoras/es y productoras/es independientes, nacionales o extranjeros con residencia de más de cinco años en el país. En todos los casos el/la director/a deberá ser uruguayo o extranjero con residencia de más de cinco años en el país. 

Cada participante podrá presentar más de un proyecto.

El FONA fue el primer fondo concursable del audiovisual en Uruguay, creado en 1995 por iniciativa de la Intendencia de Montevideo, que desde entonces lo organiza año a año junto con canales privados de televisión abierta (4, 10, 12); canales de televisión por cable (Montecable, TCC, Nuevo Siglo); Asociación de Productores y Realizadores de Cine y Video del Uruguay (Asoprod) y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC).


El período de recepción de proyectos será hasta la hora 16 jueves 20 de julio de 2017.
Las inscripciones se realizarán a través de nuestra página web, completando el formulario electrónico y subiendo los documentos indicados en las bases para la categoría correspondiente.
 Festival de música instrumental Sala Zitarrosa
 
 El jueves 22 de junio desde la hora 19 se realizará una peña de tango en General Flores esquina Jorge Isaac.
En la jornada se invitará a bailar tango y milonga. Además habrá una merienda compartida y café caliente para quienes participen.

El evento es organizado por La Casa del Vecino con el apoyo del municipio D, el Centro Comunal Zonal 11 y nuestro programa Esquinas de la Cultura.
La actividad se efectúa como previa a la noche de San Juan, que se realizará el viernes 23 de junio en diferentes puntos de Montevideo.


domingo, junio 18, 2017

Aquarela (Toquinho) - Spanish (español)





Urge revisar los fundamentos

Leonardo Boff

La conjunción de las distintas crisis, unas coyunturales y otras sistémicas, obliga a todos a trabajar en dos frentes: uno, intrasistémico buscando soluciones inmediatas a los problemas para salvar vidas, garantizar el trabajo y la producción y evitar el colapso. Otro, transistémico, haciendo una crítica rigurosa a los fundamentos teóricos que nos han llevado al actual caos y trabajando otros fundamentos que propicien una alternativa que permita en otro nivel la continuidad del proyecto planetario humano.

Cada época histórica necesita un mito que congregue personas, galvanice fuerzas e imprima un nuevo rumbo a la historia. El mito fundador de la modernidad reside en la razón, desde los griegos el eje estructurador de la sociedad. La razón crea la ciencia, la transforma en técnica de intervención en la naturaleza y se propone dominar todas sus fuerzas. Para esto, según Francis Bacon, el fundador del método científico, se debe torturar a la naturaleza hasta que entregue todos sus secretos. Esta razón cree en el progreso ilimitado y crea una sociedad que se quiere autónoma, de orden y progreso. La razón promovía la pretensión de prever todo, manejar todo, controlar todo, organizar todo y crear todo. Ocupaba todos los espacios. Envió al limbo otras formas de conocimiento.

Y he aquí que después de más de trescientos años de exaltación de la razón, asistimos a la locura de la razón, pues solo una razón enloquecida organiza una sociedad en la cual el 20% de la población posee el 80% de toda la riqueza de la Tierra. Las tres personas más ricas del mundo poseen activos superiores a toda la riqueza de los 40 países más pobres donde viven 600 millones de personas; 257 individuos acumulan ellos solos más riqueza que 2.800 millones de personas, equivalente al 45% de la humanidad; en Brasil cinco mil familias detentan el 46% de la riqueza nacional. La demencia de la razón productivista y consumista ha generado el calentamiento global que traerá desequilibrios ya visibles y diezmará millares de especies, incluida la humana.

La dictadura de la razón ha creado la sociedad del mercado con su cultura típica, un cierto modo de vivir, de producir, de consumir, de hacer ciencia, de educar, de enseñar y de moldear las subjetividades colectivas. Éstas deben afinarse a su dinámica y valores, procurando siempre maximizar las ganancias, mediante la mercantilización de todo. Ahora, esta cultura, llamada moderna, capitalista, burguesa, occidental y, hoy, globalizada, ha entrado en crisis. Se manifiesta a través de las distintas crisis actuales, que son todas expresión de una única crisis, la de los fundamentos. No se trata de abdicar de la razón, sino de combatir su arrogancia (hybris) y criticar su estrechez de miras. Lo que más necesita la razón en este momento es ser urgentemente completada con la razón sensible (M. Maffesoli), con la inteligencia emocional (D. Goleman), con la razón cordial (A. Cortina), con la educación de los sentidos (J. F. Duarte Jr.), con la ciencia con conciencia (E. Morin), con la inteligencia espiritual (D. Zohar), con el concern (D. R. Winnicott) y con el cuidado como yo personalmente vengo proponiendo desde hace tiempo.

Es el sentir profundo (pathos) que nos hace escuchar el grito de la Tierra y el clamor desgarrador de millones de hambrientos. No es la razón fría sino la razón sensible la que mueve a las personas para bajarlos de la cruz y hacerlos vivir. Por eso es urgente someter el modelo de ciencia dominante a la crítica, impugnar radicalmente las aplicaciones que se hacen de ella más en función del lucro que de la vida, desenmascarar el modelo de desarrollo actual que es insostenible por ser altamente depredador e injusto.

La sensibilidad, la cordialidad, el cuidado, llevados a todos los niveles, con la naturaleza, en las relaciones sociales y en la vida cotidiana pueden cimentar, junto con la razón, una utopía que podemos tocar con las manos porque es inmediatamente practicable. Estos son los fundamentos del paradigma civilizatorio naciente que nos da vida y esperanza.


sábado, junio 10, 2017

Concurso Literario

Onetti

Hasta el próximo 7 de julio están abiertas las inscripciones para participar en la edición 2017 del Concurso Literario Juan Carlos Onetti.
La convocatoria abarca los géneros Narrativa, Narrativa Infantil y JuvenilPoesía y Dramaturgia, con producción inédita escrita en idioma castellano. Este año no se incluyó el género Historieta.

Podrán participar escritores y escritoras nacionales, así como extranjeros con al menos cinco años de residencia en Uruguay, que sean mayores de edad.

Las inscripciones se recibirán online en la página web de la IM o en forma personal en el Servicio de Bibliotecas y Letras (Av. 18 de Julio 1360, piso 3, puerta 3002), en el horario de 10 a 14.

Jurados

La IM designará dos jurados en cada categoría. El tercer jurado de cada género será propuesto por los concursantes entre los autores representativos a nivel nacional dentro de cada categoría. El voto será obligatorio.

Los jurados dispondrán de un plazo máximo de 60 días corridos para analizar las obras y expedirse, contados a partir de la entrega del material por parte del Servicio de Bibliotecas y Letras. El fallo deberá ser fundamentado y podrá ser incluido total o parcialmente en la publicación de las obras premiadas. La decisión de los jurados será adoptada por mayoría simple de votos y tendrá carácter inapelable.

Premios

La obra ganadora en cada categoría será editada por la Intendencia de Montevideocomo parte de la colección Concurso Literario Juan Carlos Onetti. Complementariamente, el ganador de cada género recibirá la suma de $ 50.000 en concepto de cesión de los derechos de autor para la publicación de la obra por única vez. En el caso de Dramaturgia lo será también por puesta en escena. Se entregarán 50 ejemplares de su obra a cada ganador.

Los jurados podrán establecer hasta tres menciones en cada categoría. La primera mención recibirá $ 10.000 y la segunda mención $ 8.000.

La obra ganadora del género Dramaturgia será incluida en la programación de la Comedia Nacional. En el género Poesía se establece el premio especial Diáspora que implicará la presentación de la obra ganadora en la ciudad de Pelotas (RS, Brasil).

De acuerdo a los compromisos establecidos en el Tercer Plan de Igualdad de Género (2014-2020), cada jurado podrá conferir hasta dos menciones especiales por categoría. Una, a las obras que en el marco de la excelencia artística presenten abordajes destacables para el “impulso de cambios culturales que remuevan estereotipos de género”, y otra por su “contribución al reconocimiento social y respeto de la diversidad”.

En el año 2018, Montevideo será la ciudad invitada de honor en la Feria del Libro de Buenos Aires, que se desarrollará del 24 de abril al 14 de junio. La IM organizará actividades de presentación y promoción de los y las autores premiados/as. Quienes resulten ganadores se comprometerán a participar en estas instancias, en caso de ser convocados/as. La IM financiará el traslado y alojamiento.

La IM llevará a cabo la distribución de la edición resultante por los canales y vías que estime pertinentes, pudiendo incluir el circuito comercial. En este último caso, los autores recibirán el 10% del precio de venta al público como liquidación por parte de la distribuidora seleccionada.

Movida Joven

Están abiertas las inscripciones para participar del evento artístico multidisciplinario que anualmente reúne a miles de jóvenes. El plazo para anotarse finaliza el viernes 30 de junio.
La Movida Joven es un evento cultural organizado por nuestra Secretaría de Infancia, Adolescencia y Juventud que convoca a participar, con sus diversas propuestas artísticas, a más de 2.500 jóvenes de todos los barrios de Montevideo, acercándose también a muchos grupos provenientes de diferentes departamentos del país.
La diversidad de integrantes que confluyen en esta actividad a través de las variadas disciplinas genera gran heterogeneidad de estilos, formatos, lenguajes y propuestas.
En la edición 2017 se puede participar en las siguientes categorías:
  • Canto Joven
  • Música Joven
  • Movida Tropical
  • Cuerdas de Tambores
  • Danza Joven
  • Teatro Joven
  • Literario
  • Diseñá la Movida
  • Adolescentes en escena
Las bases para participar están detalladas para cada categoría en adjunto.
Existen dos modalidades para la inscripción: presencial o vía web. 
  • Modalidad de inscripción presencial
Quienes deseen participar pueden descargar la ficha de inscripción adjunta en la nota, completarla y llevarla de lunes a viernes en el horario de 10.00 a 17.00 a la oficina de nuestra Secretaría de Infancia, Adolescencia y Juventud, ubicada en Soriano 1426, piso 3.
La ficha de inscripción también puede retirarse en la Secretaría de Infancia, Adolescencia y Juventud, en los días y horarios ya mencionado. Se puede completar y entregar allí mismo.
  • Modalidad de inscripción vía web
Descargar la ficha de inscripción adjunta en la nota, completarla y enviarla por correo electrónico a inscripciones.movidajoven@imm.gub.uy

martes, junio 06, 2017

  Taller Intensivo JULIO 2017


CON LA LÚDICA ES POSIBLE

” después de que inventamos el sentido, de ver que lo imposible es relativo,  explotaron las ganas en el pecho, los miedos se escaparon por el techo”………..



Relativo- Damián Salinas


El juego es una forma de explorar el mundo, de buscar y de encontrar. Traduce una actitud psicológica directamente vinculada a la imaginación y a la capacidad creadora, ya que pone a prueba nuestras aptitudes para la resolución de situaciones inesperadas, para la invención e instrumenta nuestra capacidad de establecer estrategias.

En tanto esto creemos que el juego y el jugar son el vehículo para lograr toda posibilidad de expresión, de creatividad y fundamentalmente de libertad. Concretamente desde nuestra experiencia cotidiana concebimos al juego como una práctica de libertad y hacia la libertad.
Jugar es una cuestión de actitud,  una actitud lúdica. Esta deviene en una forma- postura  frente a la realidad de desinhibición, de animarse,  de riesgo frente a lo nuevo, de encare a la convivencia.
Para animarse a jugar se debe poner en juego la mente, el cuerpo y la sensación de que somos más que esas dos cosas; en la medida que se pueda hacer a menudo, en un clima de respeto, de circulación de afectos y libertad, se irá dando paso a la conformación de la capacidad lúdica. A partir que esta se constituya, desde el re-encuentro con el jugar por parte de los sujetos, devendrá en un nuevo y mejor posicionamiento hacia en la realidad y su transformación, desde lo micro hacia lo macro. Desde esta certeza nos ubicamos, convencidos y convencidas que somos estando y jugando, generando cambios y revoluciones en el tiempo, el espacio y en las subjetividades propias y las de los otros.
Desde esta postura nos planteamos ser acompañantes sostenidos en lo HUMANO y en tres aspectos fundamentales que  lo constituyen a la hora de proponer el juego, el jugar y las condiciones para desarrollar la capacidad lúdica:

Lo ético                                 lo estético                            lo político
Del Educador y la Educadora:

En un ámbito pedagógico enmarcado por la impronta de la lúdica, necesariamente el Educador y la Educadora deberán embarcarse en un viaje itinerante. Ser Educadores itinerantes implica comprometernos en un proceso de acompañamiento educativo. Seremos buscadores de nuevas estrategias y constructores de nuevos significados a través de la generación de redes vinculares lúdicas.
Ser itinerantes pedagógicos desde lo lúdico, con la Lúdica como nave insignia, significa poner en juego más que nunca nuestra subjetividad para compartirla y a su vez para transformarla. Los Educandos deberán ser invitados  provocativamente a participar del desafío de aprender con otros siendo participantes expresivos en camino al protagonismo.
“Con la Lúdica es posible, pero sola no puede.”


De la Dinámica del Taller:
El que desee participar deberá traer consigo estos cuatro conceptos: placer, posibilidad, creatividad y sorpresa, cada uno de ellos cargados de sentires, experiencias y sabores.

El Taller se desarrollará a través de la vivencia y de juegos y formas de jugar con la consecuente reflexión y propuestas de las distintas producciones y escenas que se generen.

informes: centro.recreandonos@gmail.com
La realizazión del taller está sujeta a conformar un mínimo de 12 participantes

miércoles, mayo 24, 2017

Espacios para la participación.

Usina Cultural Peñarol

El programa de la Dirección Nacional de Cultura está presente en los ocho municipios de Montevideo
El Ministerio de Educación y Cultura (MEC), a través del Programa Usinas Culturales de la Dirección Nacional de Cultura (DNC), inauguró la Usina Cultural Peñarol, ubicada en Bv. Aparicio Saravia y Av. Sayago, Centro de Barrio Peñarol.

Autoridades ministeriales en oratoria con el público presente
Oratoria durante la ceremonia de apertura.

En la apertura de la décimo octava Usina del país estuvieron presentes el director nacional de Cultura, Sergio Mautone, el alcalde (i) del Municipio G, Wilson Dutra, y el coordinador de la usina, Pablo Franco.

“Con esta usina se completa la presencia en los ocho municipios de la capital", dijo Mautone y agregó, que de esta manera se confirma la cercanía con el ciudadano, tanto a nivel municipal y departamental como nacional.

También declaró que el objetivo principal es "la accesibilidad para la creación y disfrute de los bienes culturales para la ciudadanía".

Al finalizar anunció un encuentro de los equipos de Usinas de todo el país el próximo 1º de octubre, Día Internacional de la Música, en el marco de las celebraciones por los 100 años de La Cumparsita.
Usinas Culturales
Sala de grabación musical, con batería, filmadora, luz.
Sala de grabación musical de la Usina Cultural Peñarol.

Son centros regionales equipados con salas de grabación musical y equipamiento para la producción audiovisual, cuyo objetivo central es promover el potencial creativo de la ciudadanía a partir del uso de las nuevas tecnologías.

A través de estos se descentraliza el acceso a la producción cultural, con la instalación y desarrollo de infraestructura.

La participación en actividades artísticas y culturales, de adolescentes y jóvenes en situación de pobreza, estimula la inclusión social. Se genera integración entre las personas, promoviendo la socialización y el acceso a la plena ciudadanía cultural.


ContactoCorreo electrónico: usinasculturales.dnc@mec.gub.uy
Teléfono: 2903 3138
Dirección: San José 1116, piso 1

domingo, mayo 21, 2017

Convención sobre los Derechos del Niño





Artículo 31

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.

2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.

El Colectivo Centro Recreándonos adhiere y trabaja para que este artículo 31 se cumpla y desarrolle, así como toda la Convención de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes se cumpla.



El objetivo del ICCP es promover la investigación sobre el juego y los juguetes de los niños. Actualmente estamos involucrados en varias piezas de trabajo en esta área, incluyendo;



27 ICCP 
Conferencia Mundial sobre el Juego 
Vilnius, Lituania, 2017
Investigando el  Jugar - Retos y Oportunidades

La 27ª Conferencia Mundial de CIPC  se llevará a cabo entre los días 15 y 17 de junio de 2017. Está organizada por el Laboratorio de Investigación de Juego en colaboración con la Universidad Lituana de Ciencias de la Educación, Facultad de Educación, Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. 


Descargar el folleto conferencia aquí y visitar la página web del congreso para más detalles http://2017-iccp-play.weebly.com .

domingo, mayo 14, 2017


 
Viernes, 18 de enero de 2013

Fuente: Diario Página12

Golpeando las puertas del juego

¿A qué jugamos las mujeres? ¿Qué dice nuestra relación con lo lúdico de nuestro lugar en el mundo? ¿Qué nos pasa cuando, durante las vacaciones, un/a hijo/a nos pide que juguemos? Una encuesta lanzada al aire de Facebook y la opinión de diversos especialistas lanzan una perspectiva diferente de la que el prejuicio parece indicar: las mujeres jugamos, pero en esa relación se expresa tanto sobre el género como en cualquier otra dimensión social que nos involucra. No tan lejos de saber coser y bordar, del placer de la charla a la falta de corporalidad para abrir la puerta e ir a jugar.
Por Sonia Tessa

¿Vamos a jugar? Cuántas veces esa pregunta, más que una promesa, para las mujeres resulta una incómoda obligación. De los hijos, por ejemplo. Porque una invitación a jugar implica la libertad de decir sí o no. ¿A qué juegan las adultas? Es un lugar común misógino decir que “juegan” con los hombres, cuando no responden a sus demandas. En la vida cotidiana, se ocupan de entretener a los niños, como parte de su función materna, pero resulta menos evidente lo que eligen para pasar el tiempo no apurado, suspender las preocupaciones y darse ese otro espacio que abre el juego. Desde hace siglos, la sociedad habilita a los varones a la recreación pura, como la tradicional cita semanal para jugar al fútbol con amigos. Ese permiso no tiene un correlato entre las mujeres. “Juego en el agua, con el agua, chapoteando con los pies en un fuentón, viendo caer un hilito de agua en una pared. El agua es lo que más disfruto, hoy. Pero también juego con las palabras, con sus sonidos”, respondió Dahiana Belfiori, poeta, a una consulta masiva de resultados sorprendentes. “Hasta juego a la canasta con mi suegra. Creo que pierdo la visión del tiempo cuando juego, pero no es una pérdida hacerlo”, respondió Mirian Cuenca. “Yo juego a las cartas, me gusta mucho el truco, y juegos de mesa. Me gusta el Scrabble, el TEG, el jet, el rummy. Me encanta jugar, con amigos y de vacaciones sobre todo. Y me gusta subir a los árboles todavía, aunque el cuerpo no me acompañe tanto”, se sinceró la abogada Ana Oberlin. La pregunta partía de un prejuicio: pocas adultas juegan. Y devolvió una realidad mucho más compleja, como cualquier buen juego.
“Socialmente está más legitimada la salida del hombre al mundo público, para llamarlo de alguna manera. Sigue estando, aunque la mayoría de las mujeres hoy sostienen otras cosas que no son la escena doméstica. Es cierto que no está socialmente inscripta una posibilidad similar a la de los varones, que una vez por semana van a jugar al fútbol. Eso es innegable, pero creo que es más contradictorio. Por las impresiones de mi trabajo en los barrios, las que están a la cabeza de la participación comunitaria son las mujeres, que se sostienen en actividades muy lúdicas, vinculadas al cuidado de los niños, comedores, cuestiones educativas. Todo muy atravesado, teñido, y acompañado de un intercambio lúdico entre las mujeres, de chistes, de actividades como la costura y el tejido, no como una cuestión productiva sino desde el intercambio. Y mucho chiste. Tengamos en cuenta que el humor es uno de los herederos del juego en la vida adulta”, aportó Mariela Mangiaterra, psicóloga, que coordinó ludotecas para niños y adultos en distintos espacios. En los de adultos, sólo mujeres respondían a la convocatoria.

Ahora, jugar, jugar, parece ser otra cosa. “Hace un mes me compré rollers y empecé a salir con amigas o sola a patinar, con mp3, un placer increíble. Con cuidado, probando distintos movimientos para que vaya saliendo mejor, donde el objetivo no es cómo luzco, ni aparece la idea de que tengo otra cosa mejor que hacer. El tiempo no cuenta, el ridículo se evapora. Y esto me llevó a pensar en el uso del tiempo para jugar, y es tema de conversación con las otras veteranas rolleras con las que salgo: nos sentimos transgresoras por esto de jugar ‘perdiendo’ el tiempo en algo que no es redituable, en el sentido más masculino del juego y del uso del tiempo libre. Justamente, es un tema de animarme a los rollers a dos meses de cumplir 50”, dijo Beatriz Argiroffo, profesora y licenciada en Historia, militante feminista.

Desde ese recorrido en la visión de género, Argiroffo recuerda algo que muchas lectoras ya saben o intuyen: “El juego en la niñas, en general, es un entrenamiento a la vida adulta, una socialización generizada, un entrenamiento cultural en la atención de los otros y el trabajo doméstico. Basta mirar las vidrieras de las jugueterías para pensar cómo el juego no es universal, está signado por lo que en nuestra cultura se espera de varones y mujeres. Muñecas, cocinitas, pelotas y microscopios. El juego de los varones, pelota mediante, es juego, es tiempo en sí mismo aprovechado para sí mismo, para la diversión, el entretenimiento sin otro fin, no como mediación para otra cosa”. Y por eso siente que está haciendo uso de una prerrogativa masculina cuando sale a andar en rollers no para levantar los glúteos, sino porque sí. “Ya que no me voy a ver mejor, quiero divertirme, entretenerme, usar el tiempo para algo placentero, como los varones que se juntan a pelotear y jugar un fulbito, no para bajar la panza, sino para reírse, y después se clavan un porrón.”

Lorena Reinoso es maestra de nivel inicial en barrio Las Flores, en la periferia rosarina. “Juego porque da placer. Juego con mi hijo a la play station, cuando el juego no es complicado. Y también a las cartas. Como mi profesión me lo permite, juego a las rondas, hago rompecabezas”, dice, habilitando la cuestión del “permiso” social para jugar con el cuerpo, en el espacio público. Sólo con niños, parece ser un mandato no escrito.
También licenciada en Historia de la Universidad Nacional de Rosario, e investigadora en temas de género, Norma Alloatti, introduce justamente la dimensión del cuerpo. “Hicimos una investigación en una escuela en la que trabajo, y las maestras decían que las chicas no jugaban. Al no haber una instancia corporal visible, se invisibiliza el juego. Pero ellas estaban jugando, con las manos, con los celulares, con las palabras”, indicó la investigadora, y señaló: “Los varones tienen más legitimada la cuestión del cuerpo y la posibilidad del juego corporal en el espacio público”.

Claro que, como tantos otros estereotipos, algo está cambiando. “Juego a un jueguito con el iPod, y el teléfono, ahora estoy atascada en un nivel que no puedo pasar... Cada tanto, en familia, un TEG, con peleas incluidas, un truco, al tabú. Soy bastante buena en el ping pong, me encanta jugar al fútbol y he obligado a amigos varones a incluirme”, dijo Florencia Garat, diseñadora.

Y ahí aparece la cuestión del fútbol, ese tótem del juego masculino. Rosalyn Ruiz tiene 33 años y desde siempre se empeñó en jugarlo. No sólo entre chicas, sino con ellos. “En realidad, desde chiquita me gustó el fútbol, y me molestaron los lugares de lo que nos sacaban porque no eran para mujeres. Más me empecinaba en jugar. Desde siempre, en la escuela, ya jugaba”, contó sobre una de sus tantas actividades. Rosalyn participó de un equipo de fútbol femenino, pero no era eso lo que quería. “Me gustaba más la idea de jugar en equipos mixtos. Cuando empezaron los juicios por delitos de lesa humanidad en Rosario, armamos un equipo entre testigos, querellantes, hombres y mujeres que participamos del acompañamiento que llamamos “el aguante”. Nuestro equipo es intergeneracional. Hay desde pibes de nueve años hasta gente de 60 y tantos. Pero las mujeres que se enganchan tienen hasta cuarenta años”, registró esta militante de derechos humanos que, como ella misma describe, no puede quedarse quieta. “A mí me parece que está bueno jugar junto con los hombres y aprender de ellos, pero se complica. Quisimos armar un torneo de fútbol mixto pero un montón de gente de organizaciones políticas y sociales no quería, así que terminarán siendo grupos de mujeres por un lado y de varones por otro. El torneo se va a llamar ‘Ponete la camiseta (del juicio y castigo) y vení a transpirarla’”. Fue una decepción para Rosalyn. “Culturalmente no estamos preparados, pero seguiremos dando batalla”, reconoció. De todos modos, los jueves, después de la ronda de las Madres de la Plaza 25 de Mayo, en Rosario, y tras el reparador porrón, allá van a jugar su partido varones y mujeres. “Me gustaría saber las técnicas, pero veo que en la práctica voy haciendo cosas que antes ni sospechaba. Uno en la cancha juega como vive, y yo en mi cotidiano lo vivo así. Me gusta ir adelante. No lo sé llevar, pero sé definir, lo que más me gusta es meter goles de cabecita”, se solazó. Su puesto es el 9, la goleadora.

Si el juego corporal en la escena pública es, todavía, un espacio por conquistar para muchas mujeres, quedan otras opciones. El universo del juego es inabarcable en una nota, pero claro, también están los juegos de roles, herederos sofisticados de aquél infantil, ¿dale que vos eras...? Cultoras de juegos de roles hay muchas en la Argentina. Las más, optan por los juegos que pueden jugarse puertas adentro, en el espacio privado que desde la antigua Grecia estuvo reservado a las mujeres, como el Scrabble, juegos de naipes, Dígalo con mímica y la omnipresente computadora.

“Juego a todo, desde los juegos con naipes con mi hija y sobrinas, carreras de natación, a la pelota, juegos en red, uno en especial, el triviador de preguntas de culturas y actualidades. Los juegos en red son por pura competencia, trato de estar siempre entre los primeros”, dijo Fabiana Ballinari. Allí, en el espacio con la computadora, el tiempo se suspende. Para algunos hay juego, y para otros no. La psicóloga especializada en el tema Mariela Mangiaterra apuntó “sigue siendo juego mientras la jugadora pueda entrar y salir. Cuando el juego es compulsivo, la escisión entre realidad y juego está perdida”.
Otras posiciones son más radicales. La también psicóloga y escritora Mariana Miranda consideró que “el juego tecnológico nos rebaja a la condición orgánica”. Y Mónica Kac, coordinadora de la Red Lúdica Rosario, con amplia trayectoria en el tema, fue aún más allá. “No existe ser humano que no juegue. En la misma medida todos jugamos. Escribir es jugar, barrer es jugar, ordenar la casa es jugar. Concibo al juego como dispositivo de existencia. ¿A qué se contrapone la respiración? Bueno, el no jugar se contrapone a la enfermedad. Quien no puede jugar su existencia, hace síntoma”, afirmó. Pero, para ella, la tecnología no tiene nada que ver con todo eso. Porque subrayó que “los juegos son microdispositivos que, bien puestos, provocan la evidencia de la existencia propia. Pero no todos los juegos hacen juego. Uno puede participar de un juego y no estar jugando”. En ese sentido, concibe muchas propuestas lúdicas como los videogames. “Para mí, es el mejor ejemplo de cómo neutralizar esa carga energética que tengo, producto de la búsqueda de sentido de la existencia, que es la libido. En algo la tengo que poner, si no me voy a deprimir, o me voy a drogar. Cómo hago para suspender esa energía, encuentro esos jueguitos de la computadora, que están a mi alcance. Buenísimo para la tecnología, porque interviene como una droga en eso que yo debería intervenir creativamente. Le quita el juego al sujeto que juega”, subrayó.


Mamá, quiero jugar
Abrumadas por las obligaciones cotidianas –que no terminan cuando llegan a su casa, como muchas veces les ocurre a sus compañeros varones– las mujeres pueden sentir la convocatoria a jugar de sus hijos como una puerta abierta al placer, o como un mandato. Y cuando se trata de una obligación, no hay juego, sino simulacro. “Juego por el placer que me produce jugar con mis hijos. Con Sofi, de cuatro años, al cambio de roles. Me toca ser hija o princesa, ella siempre es mamá o reina, al súper, a la maestra. Con Fran, que tiene dos, jugamos con algún juguete de él”, respondió Laura Gioria a una consulta lanzada en Facebook, que cosechó más de 60 respuestas.

Para la licenciada en Historia Beatriz Argiroffo, eso puede ser una trampa, aunque genere placer. “¿Por qué los varones no sienten culpa si llegan a la casa de trabajar y se ponen a ver tele, y nosotras volvemos del laburo parando en la verdulería y pensando si la ropa quedó en la soga y viene tormenta? Porque desde la más tierna infancia se nos entrena para cosas distintas, y los juegos cumplen un papel fundamental en esto, y se hacen valoraciones en relación a cuánto nos ajustamos o no al modelo ideal de femineidad o masculinidad a partir de cómo y a qué jugamos. Me llama la atención que muchas mujeres juegan, pero con sus hijos. Es decir, entretienen a los pibes, y eso es parte del trabajo de maternar, no es juego para sí mismas. La pregunta correcta es ‘¿A qué quieren jugar las mujeres?’”
María José Amestoy, maestra de zona rural de Entre Ríos y madre de dos hijos de siete y doce años, cree que justamente eso es lo que puede verse, muchas veces, en lugares de veraneo, cuando las madres muestran su fastidio ante la demanda: “Mamá, quiero jugar”. “Es lógico, si durante todo el año tuviste que jugar permanentemente con tus hijos, y eso no fue una elección, sino que lo tenías que hacer, en la playa te querés dedicar a no hacer nada, y que sea el padre el que los entretenga”, apuntó.
Para muchas mujeres, en cambio, jugar con sus hijos significó, también, recuperar un aspecto lúdico que creían perdido. “Volví a jugar a partir de Mateo, que tiene un año. No jugaba a nada antes de él, siendo que de chica amé los juegos. A Mateo le regalaron unos cuantos títeres de dedo y entablamos conversaciones con cambio de voces. El muere de risa y yo de placer. A veces mira extrañado como si todavía no detectara la magia del títere y no entiende que esas voces y personajes salgan de la boca de la mamá. Me cuesta encontrar el momento para jugar, pero cuando lo hago es una alegría enorme. Se renuevan energías, me alejo de todo lo más terrenal”, apunta Virginia Giacosa, periodista treintañera.

En ese punto, Mangiaterra ve un fenómeno de época. “Observo formas más lúdicas de la maternidad desde que se comenzó a desidealizarla un poco. Creo que uno de los efectos de superar la idealización de la crianza fue que las mujeres pudieran ser más lúdicas”, opinó.
Será que para muchas mujeres, acostumbradas a la demanda permanente, jugar puede ser ese espacio de soledad en el que no tienen que atender a otros. “Muy graciosa tu pregunta, porque yo me pregunto también por qué juego. Hace poco incorporé el viejo Tetris en mi compu, juego en momentitos de impase, como un relax de algunos minutos, o a la noche cuando termino y chequeo el mail o el facebook. Lo tomo como un mero no pensar, usar las neuronas automáticamente. Pienso que es una pérdida de tiempo, pero una pierde el tiempo en tantas cosas”, expresó Marina Gryciuk, diseñadora, vestuarista y artista plástica. “Tengo incorporado, culturalmente, esto de la culpa por estar al pedo. Pero también pienso que el arte tiene mucho de juego y de hacer cosas por nada. En esas instancias también uno es creativo”, agregó.

En ese punto talla la concepción del juego de Mónica Kac. “Cuando se mira una película y no se puede parar de llorar, ése es su juego, el lugar donde se pone en existencia. Cuando uno se pone en juego con algo, cuando hay algo de mí que hace juego, hace match con algo de la realidad, se pone en movimiento, se produce una carga energética, una ansiedad, un deseo, una expectativa, que necesita ser expresada, esa carga de expresión es a lo que yo llamo específicamente expresión lúdica. Y todo el arte está a disposición de la expresión del ser humano. No hay ningún animal que haga arte porque no tiene desarrollada su capacidad lúdica”, apunta. Desde este concepto, cree que así como los hombres juegan al fútbol, “las mujeres se juntan a hablar, y eso es todo un juego”.
No todas lo ven del mismo modo. Argiroffo consideró que “jugar es jugar y charlar es charlar. A los hombres les falta hablar de lo que les pasa, no hay duda, pero a las mujeres nos hace falta jugar, pero así, jugar, no hablar y darnos consejos de una abogada para cobrar cuota alimentaria, un gimnasio, o del trabajo. Nos falta poner el cuerpo. ¡Endorfinas para todas!”. La licenciada en Historia fue más allá: “No sé si hablar es lúdico, lo pongo en duda. En todo caso, es para pensar que está generalizado el uso del tiempo libre, desde el momento en que hay modos masculinos y femeninos naturalizados, y poco intercambiables, como que nos juntemos a jugar un picadito entre nosotras y después tomemos porrón. Sería lindo, pero seríamos vistas como bichos raros”.
Mangiaterra, una vez más, pone otro condimento en esta discusión, a través del libro Juegos inocentes, juegos terribles, de Graciela Scheines. “El mundo civilizado y ‘real’ de los hombres es un orden frágil, una pequeña patria amenazada. Las fuerzas oscuras de los demonios y los conjuros, los niños, las mujeres y los juguetes, están acechando para desbaratarlo cualquier día de éstos”, dice la autora, una pionera en la teorización del juego en la Argentina, en ese hermoso libro de 1997. Por su parte, y a partir de ese párrafo, la psicóloga apuntó que “en relación con la cosa medio peyorativa que hay sobre la mujer y el juego, está la potencialidad muy fuerte de lo femenino. A lo mejor juegan mucho con un sentido ligado a lo infantil. Pero también está en el carácter que conectan. La mujer como depositaria del relato oral, por ejemplo, todo ese bagaje queda a cuenta de las mujeres. A lo mejor los varones van a jugar al fútbol, pero hay toda un área de lo lúdico, lo que conecta con la otra realidad, con la no hegemónica, para llamarlo de alguna manera, que está muy vinculada con lo femenino”.
Scheines escribió que “la incapacidad de fundar otros órdenes juguetones, transitorios, repetibles e irrecuperables, convierte a los ciudadanos en partes muertas de un engranaje que se mueve por pura inercia, arrastrados por su rutinario funcionamiento como piezas inanimadas”. Por eso, para recuperar aquello vital que el juego convoca como libertad de elección sería bueno preguntarse, en este mismo momento, ya sea en la playa como en la oficina, a qué tenemos ganas de jugar.